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A propósito del tweet que desató un infierno en el stablishment periodístico de la Gran Bretaña.

Los medios británicos son un coto cerrado. Estos son los hechos
Por Owen Jones.

"Lo más importante que aprendí de trabajar en los medios británicos es que la mayor parte son una secta. Afectados por un sofocante pensamiento de grupo, intolerantes con los críticos, acechando a los disidentes internos; llenos de gente que llegó ahí debido a las conexiones y antecedentes personales en lugar de por méritos propios."

Este tweet desencadenó tal infierno entre los redactores de los medios de comunicación británicos, que la respuesta probablemente habría sido más comedida si hubiera mentado a la madre de cada uno de ellos en persona. Ok, los medios británicos, no son intolerantes con los críticos y no persiguen a los disidentes internos, así que ya pueden volver a amarrar a los perros. Durante muchos años, he argumentado que los medios son un coto cerrado para los privilegiados y que están llenos de pensamiento grupal: he escrito dos libros sobre este asunto. Este tweet en particular provocó lo que solo se puede describir como histeria colectiva.

Como me dijo un periodista: "No puedo creer que hayas olvidado la regla de oro de trabajar en los medios: nunca mostrarles su propia imagen. Aunque eso es lo que ellos hacen a todos los demás todo el día". Otro veterano periodista de televisión dijo que había "tocado un nervio". La respuesta fue desde la furia hasta el más absoluto abuso, junto con un fascinante desfile de periodistas que presentan sus propios antecedentes personales, que realmente piensan que la pluralidad de su "anécdota" es un dato. Pero ninguno de ellos, ni uno solo, intentó contradecir los hechos reales con hechos propios.

Para dejarlo claro. Hay periodistas brillantes en los medios británicos, incluidos los que provienen de entornos privilegiados: decentes, llenos de integridad y movidos genuinamente por un compromiso con la verdad. Dos cosas. En primer lugar, hablar sobre problemas sistémicos no es un ataque al individuo, del mismo modo que discutir el privilegio masculino no es un ataque personal a todos los hombres. En segundo lugar, yo estaba hablando de la élite de los medios de comunicación de alcance nacional, no del ejército de trabajadores autónomos mal pagados y precarios, y de los reporteros locales que están profundamente infravalorados.

"Todo el mundo tiene derecho a su propia opinión, pero no a sus propios hechos", dijo el político estadounidense Daniel Patrick Moynihan. Y estos son los hechos sobre el estado completamente escandaloso de los medios británicos.

Los medios son un coto cerrado

Nada causó tanta ira como mi sugerencia de que los medios británicos son socialmente profundamente exclusivistas. Los periodistas que niegan esto están llevando a cabo una cruzada contra hechos innegables, evidencias y datos, y, al insistir, están ayudando a asegurar que esta profunda injusticia no se rectifique.

Solo el 7% de la población británica estudia en centros privados. Pero de acuerdo con Sutton Trust, en 2016, el 51% de los principales periodistas británicos estudiaron en la privada. Solo el 19% asistió a una escuela de enseñanzas medias, a diferencia de casi el 90% de la población.

Según el informe "Elitist Britain", publicado por la Comisión de Movilidad Social y Pobreza Infantil en 2014, el 43% de los columnistas de periódicos recibieron educación privada; solo el 23% fue a institutos. Dos tercios de las nuevas incorporaciones al periodismo provienen de entornos familiares gerenciales y profesionales: más del doble de la media del resto de la población.

Según otro estudio del gobierno, los periodistas son los segundos, detrás de los médicos, en lo que se refiere al predominio de personas con antecedentes familiares profesionales o gerenciales. Dicho de otra manera: el periodismo es una de las profesiones socialmente más exclusivista de la Gran Bretaña.

No es solo un problema de clase social. Un estudio en 2016 dice que el 94% de los periodistas son blancos y el 55% son hombres. Y mientras que el 5% de los británicos son musulmanes y el 3% son negros, sólo el 0.4% de los periodistas son musulmanes y el 0.2% son negros. A las mujeres se les paga considerablemente menos, y los hombres dominan los puestos superiores.

Hay muchos factores que conspiran para que una mala situación pueda empeorar. El declive de los periódicos locales no solo es malo para la democracia local: aquí había una vía tradicional para los periodistas no privilegiados con aspiraciones en los medios. Hay incluso ejemplos de algunos que dejaron la escuela a los 16 años, comenzaron haciendo té en un periódico local y fueron ascendiendo. Menos puestos de trabajo en la prensa local significa que cada vez menos gente joven de la clase trabajadora de Manchester, Glasgow y Rhondda llegue a los medios.

El hecho de que, como tantas otras industrias, los medios de comunicación estén tan concentrados en Londres -una de las ciudades más caras de la Tierra- es otro impedimento para el acceso a los mismos.

La proliferación de contrataciones en prácticas, no remuneradas, es otra barrera para los no privilegiados. La entrada a los medios a menudo depende de trabajar gratis sin garantía de un trabajo al final de ese período. Esto es una discriminación a favor de aquellos que pueden vivir del Banco de Mami y Papi; para otros, trabajar sin ingresos, particularmente en Londres, es simplemente imposible.

Luego está el aumento del precio de los cursos de periodismo de posgrado: otra vez, un asunto decisivo para conseguir un trabajo en los medios. Pagar miles de libras por un máster, aparte del coste de la vida, simplemente no es una opción para la mayoría de la gente.

Luego está nepotismo, las conexiones y salir adelante gracias a quién conoces. El ejemplo más famoso es el del ex ministro de finanzas, George Osborne, que fue nombrado editor del Evening Standard como si fuera un nuevo juguete con el que jugar. Es mucho más desenfrenado que eso, por supuesto. Como escribió un periodista del Times en 2016 : "Las organizaciones que dirigen los medios han reclutado durante décadas gente con experiencia laboral que trabajan en el sector de forma gratuita, y, desafortunadamente, este trabajo gratuito proviene invariablemente de amigos y descendientes de personas que ya tienen contactos en medios de comunicación. Nadie más tiene esa gran oportunidad".

Un estudio del gobierno en 2015 descubrió que los niños menos brillantes pero más ricos tenían un 35% más de posibilidades de convertirse en personas que ganaban mucho dinero que aquellos que eran más inteligentes pero menos acomodados. ¿Por qué? En parte porque sus padres usaron sus conexiones sociales para ayudarles a conseguir trabajos o creaaron puestos en prácticas no remuneradas. Ese es el caso en todas las profesiones y también, por supuesto, en el periodismo.

Como me contó el periodista Etan Smallman, cuando solicitó prácticas laborales en The Times en 2003, recibió una carta diciendo que solo cogían a familiares del personal. "Hoy, no lo podrían poner por escrito", dijo, "pero me temo que no haya cambiado mucho más". Dio otros ejemplos: cuando adquirió experiencia laboral en su primer periódico nacional, le dijeron que "fue un golpe de suerte"que lo consiguiera "sin ser de la progenie de ninguno de los editores", y dio numerosos ejemplos de otros periodistas que conseguieron trabajo a través de relaciones personales. Esto es común en los medios británicos y cualquier persona honesta que trabaje en la industria lo sabe.

Algunos de los que pasaron por los institutos de secundaria (públicos) y llegaron a los medios por sus propios méritos, utilizan su propia experiencia personal para refutar lo socialmente exclusivistas que son los medios, esas personas no son diferentes de aquellos que dicen: "Salí de la pobreza, así que cualquier persona que lo intente puede salir también." Están dando patadas a la escalera social y están de acuerdo con este sistema amañado.

Ah, y finalmente, revelación completa: soy blanco, soy hombre, soy de clase media. Pude haber ido a un centro de estudios del norte, pero mi padre era un trabajador de cuello blanco en el ayuntamiento y mi madre era profesora de informática en la Universidad de Salford. Fui a la Universidad de Oxford, y aunque quiero que otros niños vayan a Oxbridge, quiero señalar que la 'élite de Oxbridge' es abrumadoramente 'la élite con educación privada de Oxbridge', los medios de comunicación están dominados por los tipos de Oxbridge. Y por encima de todo lo demás, este hecho refuerza una sensación de pertenencia a la cual me referiré a continuación.

El grupo pensante de los medios

Después del desastre de Grenfell, el presentador de noticias de Channel 4, Jon Snow, escribió sobre lo desconectados que estaban los medios del resto de la sociedad. "Me sentí en el lado equivocado de la terrible división que existe en la sociedad actual y en la que nosotros, los medios, somos actores importantes", escribió. "Podemos acusar a las clases políticas por sus fallas, y lo hacemos. Pero también somos culpables". Como escribió el corresponsal político de Sky News, Lewis Goodall, en respuesta a mi comentario original, "hay un pensamiento grupal y he sucumbido a él muchas veces, despite the fact I went to a comp".

Hay ejemplos famosos de pensamiento grupal: desde cuando Jeremy Corbyn se presentó por primera vez para liderar el laborismo, y se descartó apoyarle al considerarlo como algo similar a una secta y un espasmo de ilusión autodestructiva. Tanto el Brexit como que Donald Trump llegara a ser presidente de los Estados Unidos fueron cosas que se vieron como risibles e imposibles. Pero todavía hay cosas que van mucho, mucho más lejos y más profundo que todo eso.

La respuesta al "pensamiento grupal" de algunos periodistas veteranos fue: "a mí nadie me dice lo que tengo que pensar". Realmente tengo que decirles que no saben lo que significa "pensamiento grupal": no necesitan decírselo. De eso es de lo que se trata.

El pensamiento grupal es, en parte, una consecuencia de lo socialmente exclusivista que es la prensa británica. Nuestros antecedentes personales, inevitablemente, tienen un impacto en cómo vemos el mundo, particularmente si nos negamos a reconocer nuestros propios privilegios. Si tienes a tanta gente de orígenes similares -de un pequeño y relativamente privilegiado sector de la sociedad británica-, entonces los mismos prejuicios y cosmovisiones similares se reforzarán mutuamente. Habrá un enfoque similar sobre qué cuestiones se seleccionan como prioritarias y cuáles se ignoran, y el ángulo con el que se abordan ciertos asuntos.

También hay otros factores en juego. La mayoría de la prensa británica es: a) propiedad de ricos oligarcas y, b) apoya al Partido Conservador como posición editorial. Este hecho básico tiene un impacto sobre quién llega a la cima y quién no. No significa que tengas que ser un tory desenfrenado: pero si tienes firmes ideas políticas de izquierdas, estás prácticamente descalificado de la mayoría de los puestos.

La BBC utiliza las historias principales de la prensa para determinar sus propias prioridades de noticias de difusión. Y dado que la mayoría de la prensa es fervientemente pro-tory: bueno, usted mismo puede ver el problema.

Eso no quiere decir que la prensa esté llena de periodistas conservadores, dicho sea de paso. Los del pensamiento grupal tienden a ser social y economómicamente liberales (incluso entre los periodistas que escriben historias que satanizan a musulmanes, inmigrantes y refugiados: muchos de los cuales no creen lo que escriben, me temo). Una visión de la política girando en torno a un sagrado "centro de la tierra" es su música celestial; por lo tanto, la tambaleante política laborista hacia la izquierda se ve como una empresa condenada sin remedio.

Tal vez el ejemplo más llamativo de pensamiento grupal son los corrillos de los medios. Después de, digamos, las preguntas del Primer Ministro o después de que un líder de partido realice su discurso en la conferencia anual, los periodistas del lobby político a menudo se agruparán y discutirán las líneas comunes que deben tomarse.

Para mayor claridad, hay una diferencia entre 'el corrillo' y 'un corrillo'. 'El corrillo' es un briefing o un Q&A (preguntas y respuestas) con los periodistas por parte de los portavoces oficiales del partido. Aquí se ve el pensamiento grupal de tres maneras distintas. Como dijo el bloguero de derechas Paul Staineslo (no simpatizante mío): "He estado en esos grupitos y es verdad que casi por medio de la osmosis se llega a un consenso a veces. Está, por ejemplo, la presión sobre los nuevos plumillas para que no agiten las aguas. Incluso aunque sea solo un desaprovador gruñido colectivo si alguien hace una pregunta disonante. Se necesita ser un plumilla valiente del lobby para llegar a conclusiones diferentes a otros plumillas después de estar en uno de esos corrillos. Se podría argumentar que en esos grupos se llega a un consenso sobre la verdad o que se constriñe la información a una toma común. No es una conspiración, es sólo la presión de los compañeros". En segundo lugar, como dice un testigo: "Ellos se quedan discutiéndolo después. Pero lo más irritante es cuando interrogan a Seumas Milne [portavoz de Corbyn] sobre pequeños detalles, tales que si Jeremy Corbyn puso uno o dos terrones de azúcar en el café que tomó con el checo Bob Geldoff. Mientras que con (el primer ministro, en el nº 10 de Downing St.) el Nº 10 todo son preguntas amables y directas, y generalmente se aceptan sus respuestas. En tercer lugar, los periodistas del lobby suelen estar juntos y regresar juntos a la prensa del lobby, y se ponen de acuerdo sobre "lo que acaba de ocurrir" si así lo desean.

Pero, actualmente, lo más importante no son los corrillos, sino las "camarillas" no oficiales: periodistas que cabildean y se agrupan para llegar a interpretaciones y conclusiones compartidas. Este es un proceso del que tres periodistas, antiguos y actuales miembros de esos grupos, me han informado. Como dijo el New Statesman en 1999: "El aspecto más pernicioso del lobby de Westminster es que la banda de prensa de Holyrood aprende rápidamente la mentalidad de manada. Después de cada sesión informativa, se lleva a cabo otra sesión informativa. Los reporteros se reúnen y resuelven su interpretación de lo que se dijo. "¿Whitton quiso decir que Dewar amenazó con renunciar?" "Sí, eso es lo que quiso decir." "Así que esa es la línea - Dewar amenaza con dimitir." Incluso cuando los titulares del día siguiente son denunciados como equivocados, los reporteros pueden atenerse a su línea porque su número les da seguridad. Pero si lo que se dijo en realidad está en video y puede ser visto por todos, incluidos los editores de periódicos, el alcance de dicha interpretación creativa por parte de la prensa se reduce drásticamente".

Más recientemente, como publicó New Statesman: "Los periodistas del lobby también pasan mucho tiempo juntos, y si bien siguen compitiendo viciosamente, lo que escriben es propenso al pensamiento de grupo. La práctica de discutir cuál es la "mejor línea" de cualquier anuncio o discurso a menudo conduce a la cobertura homogénea de las noticias. Es menos una conspiración y más el buscar la seguridad en el número. Después de todo, si todos los demás tienen la misma historia, entonces la tuya no puede estar equivocada".

Como me dijo un veterano periodista político: "Aquellos de nosotros que asistimos a la conferencia del partido vimos con nuestros dos ojos a todo el jodido lobby agruparse para discutir 'la línea' a tomar respecto al discurso del líder".

El escritor Matthew Green me contó que: "Recuerdo haber observado este fenómeno durante un viaje de prensa con Cameron a Afganistán. Me pareció extraño en ese momento; una reminiscencia de cuando en la escuela todos copiaban los deberes que otro compañero había hecho en casa".

Hoy, un destacado periodista del lobby me comentó que estos corrillos se forman rutinariamente. A veces puede ser algo inocente como: "¿qué fue lo que dijo?" Pero a menudo se trata de compartir interpretaciones de "lo que acaba de ocurrir allí", de, como dicen ellos, "la línea del grupo".

Como me dijo el ex editor político del Daily Mirror, Vincent Moss: "Uno de los problemas con los periodistas del lobby que hacen crónica política es que están obsesionados con temas que les afectan a ellos y a sus iguales", que son "a menudo temas basados en Londres", y el riesgo es que entre sus prioridades "no estén muchos de los problemas que afectan a la gente corriente y a muchos de sus lectores".

También está el problema de que los medios son como un grupo social. Personas de la misma profesión que se unen por compañerismo es algo inevitable, se oye decir. Claro que sí. Pero los medios de comunicación realmente están llenos de camarillas, con periodistas de periódicos y blogs "liberales" y "conservadores" que pasan mucho tiempo saliendo juntos a reuniones y fiestas. Es, para muchos, uno de los beneficios, y fortalece un sentido de unión y solidaridad, así como también, una vez más, visiones compartidas del mundo.

Ahora, ocupemosnos del "corbynismo". Mi argumento en este asunto es malinterpretado ya que "mi objeción a los medios es que no tienen un apoyo partidista para la izquierda laborista". Eso es falso. Uno de los problemas recurrentes con los medios británicos es simplemente la falta de curiosidad política e intelectual hacia la izquierda laborista. Simplemente, se descarta con toda facilidad -incluso después de las elecciones- como algo sectario, delirante, irracional, cuasirreligioso, histérico, intolerante, incluso totalitario. Es la negativa a querer entender cuál sigue siendo el problema.

Los medios tienen que cambiar

Lo que escribí causó indignación, sí, y un cierre de filas. En parte, es el problema recurrente de que cualquier ataque al sistema de privilegios se toma como un ataque personal. Todos quieren sentir que sus éxitos se deben a sus propios talentos; a ninguno de nosotros nos gusta reconocer que las ventajas acumuladas a nuestro favor nos han ayudado a llegar a donde estamos hoy. La otra cuestión es que a los periodistas les gusta pensar que son muy individualistas y que se mueven por la búsqueda de la verdad con gran determinación. El hecho de que estén influenciados por el pensamiento grupal se considera profundamente insultante, pero no deja de ser cierto. La élite de los medios también se siente asediada, sobre todo porque la política se ha polarizado dramáticamente en un corto espacio de tiempo, y las redes sociales significan que los periodistas están sujetos a un escrutinio sin precedentes al mismo tiempo que los medios, en general, están en crisis.

Y, chico, tampoco les gustó mi sugerencia de que gran parte de los medios eran como una secta. Supongo que todo lo que dije se resume en esto: si lo entiendes, trata de aprovecharlo. Gran parte de los medios han pasado los últimos tres años tratando un movimiento de masas de cientos de miles de personas como una "secta", en lo cual persisten incluso después de que un líder de la izquierda del Partido Laborista ganase el apoyo del 40% del electorado. No estoy seguro de que después de la avalancha (de respuestas) que recibí en los últimos días me haya convencido de que gran parte de los medios de comunicación no son como una secta, lamento decirlo.

Los medios son realmente sus propios peores enemigos. Los periodistas en este país son menos fiables que los agentes inmobiliarios. La circulación de periódicos está en un estado de colapso y una serie de nuevos sitios web de información -despreciados y calumniados por gran parte de los medios- están creciendo por la sensación de que el pensamiento grupal de los medios margina las ideas y creencias que aprecian millones de británicos.

Encuentro absurdo que yo sea uno de los pocos columnistas empleados en Gran Bretaña que no sea hostil al liderazgo laborista, no digamos ya simpatizantes, incluso después de que el 40% de los votantes se inclinara por el Partido Laborista de Corbyn. Esto no es una súplica de simpatía, pero mi palabra se siente aislada, particularmente cuando la izquierda está bajo un asalto masivo: y eso es indicativo de cuán sofocante el pensamiento grupal de los medios es realmente.

Las cosas tienen que cambiar. La abolición de pasantías no remuneradas. Becas pagadas para personas de estratos sociales subrepresentados. Un desafío a la propiedad de los medios. Más plataforma para las voces disidentes. Más curiosidad política. Un mayor enfoque en problemas sociales ignorados.

Esto importa. Los medios son un pilar crucial de la democracia. Es lo que da forma al debate nacional, determina las prioridades políticas y sociales de la nación, se supone que informan a las personas sobre el mundo que las rodea y desafian y examinan a las élites. Con demasiada frecuencia se acecha a los que carecen de voz -inmigrantes, refugiados, musulmanes, solicitantes de ayudas, etc.- con terribles consecuencias. Los medios no son inmunes a las críticas y el examen. Los medios británicos están rotos, no son aptos para cumplir con su finalidad, y a pesar de los alaridos de indignación (y cosas peores) que recibí, van a tener que cambiar.